P. Paulino Toral

La Reproducción Artificial

 

La reproducción artificial transforma la medicina en veterinaria y degrada al ser humano a la categoría de un ternero. La clínicas de reproducción asistida, no se llaman clínicas de procreación asistida; porque la procreación es exclusiva del ser humano. El animal no se procrea, sino se reproduce. Los dueños de esas clínicas, sin darse cuenta, están diciendo: aquí no procreamos, aquí reproducimos; aquí deshumanizamos al ser humano…

 

Una mujer me dijo: “Llevo en mi vientre un niño, fruto de reproducción artificial. Me fecundaron 8 óvulos. Ahora que mi hijo crece en mi vientre, caigo en cuenta de que los 7 embriones restantes que están en el laboratorio también son mis hijos. Padre, ¿qué hago con ellos? ¿Los regalo a otra madre, los dejo en el laboratorio para experimentación, los vendo, los destruyo? Padre: ¿Por qué el médico no me informó de esto?

En el artículo 24 del Proyecto de la Constitución se regula la reproducción asistida fecundación artificial. Es una tecnología para producir seres humanos sin acto conyugal.  Se realiza de dos modos, provenientes de la veterinaria: a) Inseminación artificial,introduciendo espermatozoides en el vientre de la mujer, en espera de que se produzca la fecundación; b) Fecundación in vitro o bebe probeta, fecundando varios óvulos para luego introducirlos en el vientre de una mujer (de la ‘dueña’ del óvulo, o de otra mujer:vientres de alquiler). Si el espermatozoide es del esposo, la reproducción se llama homóloga; si es de otro hombre, se denominaheteróloga.

 

La reproducción artificial goza, por la desinformación general al respecto, de gran aceptación. Da la impresión de que, por fin, la ciencia ha encontrado el modo de proporcionar hijos a quienes no los pueden tener. Sin embargo, las apariencias engañan. Cuando la gente sabe cómo son las cosas se queda sorprendida, y dice: ¡Qué barbaridad!

 

La dignidad de todo ser humano

La acción de producir es apropiada para fabricar cosas, pero no para dar existencia a seres humanos. Los niños deben ser pro-creados, no re-producidos. Cuando una pareja acude a esta técnica, cometen una grave injusticia hacia el hijo, porque lo tratan no como persona, sino como una cosa o un animal. Igualmente, los médicos que intervienen.  Llamar a un ser humano a la vida es mucho más que un acto médico; debe ser un acto de amor de papá y mamá. Las parejas que acuden a esta reproducción no piensan ante todo en el hijo, sino en sí mismos; como si se tratara de adquirir una mascota: necesito un perrito.


La industria productora de seres humanos ha dado lugar a la multiplicación de ‘clínicas’ o centros de reproducción en los que se guardan en congeladores miles de  embriones. La reproducción artificial ha generado el problema irresoluble: millones de embriones (¡niños!) congelados. En EE.UU., 400.000; en España, 300.000; en Buenos Aires 12.000 (julio 2007).

 

¿Jamás sabré quién es mi padre?

 

Para explicarle su origen, los padres deberán decir al niño algo inmensamente doloroso y traumático: “Tú no eres fruto de un abrazo amoroso de papá y mamá. Tú jamás sabrás quién es tu padre, nunca podrás encontrarlo. Tu historia comenzó en el servicio higiénico de una clínica, en la masturbación de un hombre desconocido que se dedicaba a vender su semen a esa clínica, y ésta se lo vendió a mamá; en un proceso que se llama ‘inseminación artificial’. Para que lo entiendas mejor: tú origen es como el de algunos terneros; no has sido procreado por papá y mamá, sino reproducido por un médico”. ¿Palabras muy duras? ¡Dura, la pura y triste verdad a la cual la ‘inhumana’ Iglesia se opone!

 

Si se le calla esta historia al niño, por vergonzosa, la relación de ese niño con su madre estará viciada por el ocultamiento de la dura verdad: ¡la relación madre-hijo, edificada sobre un terrible engaño y un inmoral silencio…! Y todo esto lo sabe el médico, y se lo oculta a la madre, que bobaliconamente agradecen a Dios haber logrado un hijo por medio de una aberración que Dios aborrece y rechaza…

 

Eliminación de niños sobrantes      

 

En una fecundación normal, 400 millones de espermatozoides ‘nadan’ hacia el óvulo y uno llega a la meta: se produce una selección natural, sin la eliminación de embriones sobrantes. En la reproducción artificial, en cambio, se llevan a cabo prácticas eugenésicas(selección del mejor embrión) y abortivas (eliminación o congelación de los peores). Es la llamada “selección o reducción embrionarias”. ¡Como en la Alemania de Hitler!

 

Cuando el mundo ha abolido la pena de muerte para los peores criminales, se le otorga al médico la facultad de decidir sobre la existencia de las personas; sin abogados defensores, sin un proceso jurídico que garantice los derechos humanos del ‘reo’, sin posibilidad de apelar… Al médico correspondería establecer cuántos ovocitos son fecundados, quiénes podrán seguir su desarrollo natural tras ser transferidos al útero materno, a quiénes, una vez implantados, se les dará la posibilidad de nacer. A la luz de los datos estadísticos, hasta la fecha, estamos hablando de un verdadero holocausto silencioso.

 

Manipulación genética, lingüística  y mental

Para poder matar embriones humanos y quedarse tranquilos, los doctores Frankenstein de las ‘clínicas’ de reproducción asistida (¿Clínica? ¡En una clínica se curan enfermos y se salvan vidas, no se produce niños enfermos para matarlos!) han ideado un eufemismo:  ‘preembrión’. Así llaman al niño engendrado hasta los14 días de edad.

 

Se trata de una falsía que afirma que después de que se unen el espermatozoide y el óvulo y Dios crea el alma del nuevo ser humano, habría en el desarrollo embrionario una fase no humana, durante la cual el embrión no merecería el respeto debido a los seres humanosTras la manipulación genética se acude a la manipulación del lenguaje con miras a la manipulación de las mentes.

 

Solución a la esterilidad

La esterilidad es una dura prueba. La Fe está llamada a iluminar y sostener el sufrimiento de quienes no consiguen ver realizada su legítima aspiración a la paternidad y a la maternidad. Los esposos que se encuentran en esta dolorosa situación están llamados a descubrir en ella la ocasión de participar particularmente en la cruz del Señor, fuente de una fecundidad espiritual.

Los cónyuges estériles no deben olvidar que incluso cuando la procreación no es posible, no por ello la vida conyugal pierde su valor. La esterilidad física, en efecto, puede ser ocasión para los esposos de hacer otros importantes servicios a la vida de las personas humanas, como son, por ejemplo, la adopción, los varios tipos de labores educativas, la ayuda a otras familias, a los niños pobres o minusválidos. Todo, menos fabricar un ser humano, como si de una cosa se tratase…