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María de la Buena Esperanza
María, Modelo de Maternidad

María de la Buena Esperanza, es la ‘Madre ideal’ por  haber vivido una ‘maternidad real’
P. Paulino Toral

En ningún momento una madre evidencia más su maternidad que en los meses en los que se la ve embarazada, y la mujer embarazada proclama franca, abierta y rotundamente el valor de la vida humana.  Asimismo ocurre con la imagen de María de la Buena Esperanza: por vérsela embarazada María Virgen en nuestra imagen, es portadora de un claro mensaje a favor de la vida.

María de la Buena Esperanza brilla en la oscuridad de un mundo dominado por la ‘cultura de la muerte’ como estímulo y protección en la noble e improrrogable tarea de evangelizar los orígenes de la vida humana.

Especialmente, María en estado de ‘buena esperanza’ puede decir mucho a la mujer de hoy, que con frecuencia huye de la maternidad por lo incómoda que resulta, o acude a la eliminación del niño que ha engendrado y ocasiona los conflictos.

 


 

 

La advocación y la imagen

De una mujer encinta se dice que está en estado de ‘buena esperanza’; de aquí la advocación María del la Buena Esperanza. Por primera vez tenemos en Guayaquil una imagen de la Virgen embarazada.Está en el templo de Urdesa. En ella se destaca su encantador vientre abultado, la dulzura de su rostro y la expresión del cuerpo: su mano derecha, asida al velo, indica fortaleza; su izquierda, extendida y abierta, evoca bondad. Su corona tiene nueve estrellas, por los meses del embarazo. Tradicionalmente no se ha representado a la Virgen embarazada. De hecho, muchos al verla se extrañan y les llama la atención.

La consagración

El último martes de cada mes se consagran a sus pies las madres embarazadas y su bebe. Pero también pueden acudir las que desean tener un hijo y las que los tienen ya. A las 17h30 reciben una charla preparatoria, se les da la posibilidad de confesarse, y a las 18h30, la Santa Misa.

Porque se intenta que toda madres vaya cada último martes, esta consagración es una ‘meta’; pero es también una ‘salida’ hacia una labor que intentará específicamente la re-cristianización o evangelización del mundo de la maternidad, cada vez más lejos de Dios y de la Iglesia (aborto, anticoncepción, maternidad sin matrimonio…). Bajo el patrocinio de María de la Buena Esperanza, se quiere llevar el mensaje a la juventud, a la mujer, al varón, al mundo médico y paramédico… Por de pronto estamos poniendo un póster en todas las farmacias, dispensarios, clínicas, colegios, consultorios

El mensaje

María, madre y embarazada, tiene mucho que decir sobre el valor divino de la  sexualidad, la maternidad y la vida humana. Dios, en el vientre virginal de María, desde el instante de Su concepción, fue un Dios microscópico, fue un embrión humano. María respetó esa vida humana. María respetó esa vida divina; a pesar y en medio de todos los conflictos con los que se originó y que se anunciaban su maternidad. María de la Buena Esperanza tiene mucho que decir:

  • A la juventud de hoy, que vive en medio de una mundo hedonista (felicidad = placer), que ha sustraído la sexualidad de su contexto divino original, desvinculándola de la procreación, el matrimonio y la familia para relacionarla sólo con el placer egoísta e irresponsable. Este es el mensaje de María: la sexualidad es un don sagrado, que debe vivirse dentro un casto y responsable amor prematrimonial, con miras al matrimonio, donde la procreación sea un servicio a Dios para formar las familias de las que salgan los nuevos ‘redentores y redentoras’ del mundo.

 

  • A la mujer de embarazo con origen conflictivo. María tuvo que soportar la situación más complicada que se le puede presentar a una novia. Aunque sabemos que su virginal embarazo fue por obra del Espíritu Santo, el hecho es que ella se quedó encinta sin la intervención de su esposo José de tal modo que se le generó una situación extremadamente conflictiva (Mt 1:18-25; Lv 20:10; Dt 22:22). Dios quiso que así fuese por dos razones: Ante todo, para que, con ocasión del impasse (¡José decidió ‘abrirse’ de María!), quedara claro el origen divino del Bebe (“José. no temas llevarte contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo”). Pero también, para enseñarnos que, por conflictivo que sea el origen de un niño, jamás se puede  acudir al aborto.
  • A la madre que ante la pobreza y la inseguridad, dice: “¡No a la vida!”, o piensa en el aborto como ‘solución’. María fue madre de un ‘conflictivo’ Niño que nacería en la más extremada pobreza y viviría como hijo de un humilde carpintero de barrio; que, apenas nacido tendría que pasar el destierro de Egipto, que sería rechazado por todos y condenado a muerte. María conocía las profecías del AT e intuía todo aquello  a lo que se comprometía cuando aceptaba ser Madre del Mesías. Y sabiendo todo lo que sabía, jamás pensó en evitarse la ‘problemática’ maternidad del ‘problemático’ Niño.

 

Actualidad

Esta advocación es extraordinariamente actual y, por enaltecer dentro de la feminidad de María, su maternidad, es portadora de un mensaje valiente, diametralmente opuesto al mundo de hoy, en el que se agrede y desprecia la maternidad desde varios frentes. Veámoslo.

  • Hoy, al amparo del pseudofeminismo y de la ideología de la liberación femenina, se intenta en no pocos casos presentar la maternidad como un obstáculo para la ‘realización’ personal de la mujer, como una ‘frustrante esclavitud’, como ‘una irresponsabilidad’; se piensa que, comparada con otros roles que se le ofrecen a la mujer (ejecutiva, política, empresaria), la maternidad ‘es muy poca cosa’. Como si la maternidad le viniera pequeña a la mujer de hoy.

 

  • Hoy, inmersos como vivimos en la ‘cultura de la muerte’, se le concede a la mujer el derecho al aborto, la facultad protegida y amparada por la ley de asesinar a sus hijos. Siempre el vientre de la mujer fue el espacio en el que el niño se sentía al resguardo de cualquier agresión. Hoy, dada la mentalidad abortista, la madre se ha transformado, a veces, en la primera potencial agresora del niño que ha empezado a existir. ¿Qué diríamos si la ley reconociera a los padres el derecho de violar a sus hijas? ¿Qué diríamos si los varones se unieran para reclamar esto como un derecho? ¿No sería terrible? Pues hoy sucede algo aún más tremendo: ¡Se le reconoce a la madre el derecho a matar a sus hijos y las mujeres se une para alcanzar el derecho de abortar a sus bebes!

 

  • Hoy, por culpa de los médicos y científicos deshumanizados, la medicina se ha reducido en no pocos casos a veterinaria. Actualmente, cuando una madre no puede tener un hijo, la medicina vacía de toda moral le ofrece el inhumano camino de la ‘reproducción asistida’ (inseminación artificial, transferencia de embriones, vientres de alquiler), a través de la cual el ser humanos es ‘re-producido’ en los laboratorios, como los animales y no ‘pro-creado’, con amor y por amor, según el proyecto del Dios Creador.
  • Hoy se acude masivamente a los métodos anticonceptivos artificiales: los químicos (pastillas) o físicos (los DIU) o quirúrgicos (ligadura, vasectomía). Y se acude con mucha frecuencia a los naturales por razones de simple egoísmo, comodidad y visión hedonista y materialista de la vida, dando la espalda a los planes de Dios sobre el número de hijos, al igual que con los métodos artificiales, y disociando igualmente los dos sentidos de cada acto conyugal: el unitivo y el procreador.

 

  • Hoy no pocas jóvenes, son madres solteras que necesitan apoyo. Ella deben recibir orientación para no volver a engendrar un hijo en esas condiciones. Muchas de ellas viven la explotación de los hombres que quieren tener una mujer pero no una esposa.
  • Con ocasión de la presencia de un hijo, tanto el padre como la madre, deben plantearse una vida religiosa: sacramentos, orientación de los hijos…

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